Así como los pilotos de los rallys disfrutan enormemente las travesías, así también los despistes que sufren son lo suficientemente trágicos como para poner los pelos de punta a cualquiera.
Así como los pilotos de los rallys disfrutan enormemente las travesías, así también los despistes que sufren son lo suficientemente trágicos como para poner los pelos de punta a cualquiera.